Así empezaron los talleres de apreciación del vino

catas-foto

Todo empezó cuando unos amigos dijeron: “Alex, a ti que te gustan tanto los vinos, organízanos una cata”.  Y como sabía que a las mujeres del grupo les gustaba el syrah, busque cuatro vinos–todos syrahs–para demostrarles las diferencias entre syrahs de altitud y de latitud, entre vinos de clima mediterráneo y continental.

Se notó en el aire que no iba a ser una noche típica de cena con amigos. Había una emoción eléctrica, de anticipación, de expectativa que no se siente desde la mañana del día de tu cumpleaños cuando eras niño.

Los vinos elegidos eran:

Para representar terruños de sol y clima mediterráneo, ofrecí un Carchelo Altico 2007 de Jumilla y un Penfolds Bin 28 2007 de Barossa Valley, South Australia.  Para representar un clima continental y vinos de altitud/latitud, conseguí un Vallegarcía Syrah 2005 y un Patrick Jaboulet Aine Crozes-Hermitage Domaine de Talabert 2005.

Empece a explicar los primeros dos vinos, preparando una cata comparativa entre los dos. Los serví, y todos se quedarón en silencio, con una mirada algo incómoda.  Y me di cuenta entonces de que, aunque muchos de ellos bebían vino a menudo como aficionados, no tenían ni el vocabulario ni el criterio para empezar a hablar sobre el vino.

Fue entonces que decidí organizar una cata más didáctica, una serie de talleres donde aprenderían a buscar los distintos elementos que componen el gusto de un vino, y comenzarían a comentar los vinos dentro de un circulo de confianza, sin temor a meter la pata. Y así nacieron los talleres.